Mira altivo, aparentemente tranquilo y con las mandíbulas tensas. Está más alto que yo, aunque fui yo misma quien lo puso allí, pensé que sería su sitio y todos estuvieron de acuerdo. A su lado tiene cuatro mujeres, con gracia y desesperación, creí que le harían compañía en el lugar que tiene en frente, Manhattan.
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